miércoles, 6 de noviembre de 2013

El territorio de los cuentos

Para cuando había contado treinta, Edie empezó a preocuparse. No se trataba de una preocupación por algo concreto, pero dado que las estatuas habían empezado a desprenderse de los edificios y a perseguirla, y dado que un monstruo metálico había tratado de aplastarle la cabeza con dos rejillas, consideró que tenía razones suficientes para preocuparse. En realidad, más que preocupación lo que sentía era un hueco, una ausencia repentina. Una vez tuvo un dolor de oído y fur horroroso, y casi insoportable. Su madre le leyó un cuento y después otro. Al cabo de un rato se olvidó del dolor, pero todos los cuentos tienen final y los que le leía su madre no eran la excepción. Cuando llegó al final del último, el mundo real regresó y el dolor, también. Y ahora sentía exactamente lo mismo que había sentido en el intervalo de tiempo que transcurrió entre el instante que se dio cuenta de que el cuento que había conseguido que se olvidase del dolor había acabado y el momento en que tuvo la certeza de que ese dolor regresaría con más intensidad.

FLETCHER, Charlie: Corazón de piedra, Barcelona, Ediciones B, 2008, pp. 261-262.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La ciencia ha eliminado las distancias

En marzo volvieron los gitanos. Esta vez llevaban un catalejo y una lupa del tamaño de un tambor, que exhibieron como el último descubrimiento de los judíos de Ámsterdam. Sentaron una gitana en un extremo de la aldea e instalaron el catalejo a la entrada de la carpa. Mediante el pago de cinco reales, la gente se asomaba al catalejo y veía a la gitana al alcance de la mano. "La ciencia ha eliminado las distancias", pregonaba Melquíades. "Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa".

GARCÍA Márquez, Gabriel: Cien años de soledad, España, Real Academia Española de la Lengua-Asociación de Academias de la Lengua Español-Alfaguara, 2007, pp. 10-11.

En el origen

El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

GARCÍA Márquez, Gabriel: Cien años de soledad, España, Real Academia Española de la Lengua-Asociación de Academias de la Lengua Español-Alfaguara, 2007, p. 9.