jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Quién está preparado para enseñar?

Leer puede ser enseñado por cualquiera que ha aprendido, hasta el nivel de su competencia.

Desde luego esto no niega que haya personas más obsesionadas por la lectura o por la enseñanza de la lectura que otras, ni niega que haya diversos niveles de competencia. Sin embargo, no es necesario ser un lector extraordinariamente dotado para ayudar a otros a estar en posibilidades de aprender por sí mismos, al nivel de complejidad que ellos deseen.

KOHL, Herbert: "¿Quién está preparado para enseñar?", en Moisés Ladrón de Guevara: La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 18 (Biblioteca Pedagógica).

Ayuda para leer

Estamos acostumbrados a pedir a gente extraña información si estamos perdidos, pero pedir ayuda para leer u ofrecer enseñar es con frecuencia visto como una invasión a la privacía y una amenaza o reto.

KOHL, Herbert: "¿Quién está preparado para enseñar?", en Moisés Ladrón de Guevara: La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 18 (Biblioteca Pedagógica).

Enseñanza

La enseñanza se asemeja más a guiar y a ayudar, que a introducir a la fuerza información dentro de una cabeza supuestamente vacía. Si tenemos una cierta habilidad, podremos compartirla con alguien. No necesitamos tener un certificado para transmitir lo que sabemos a alguien o apoyar su intento de aprender por sí mismo. Todos nosotros, desde los más pequeños hasta los de edad avanzada, debemos darnos cuenta de nuestro potencial como maestros. Podemos compartir lo que sabemos, por poco que sea, con aquellos que requieran conocimientos o destrezas.

Si usted está en posición de ayudar a alguien, recordar cómo aprendió algo usted mismo puede ser de mucha ayuda. Esto no significa imitar a nuestros maestros, sino al proceso de aprendizaje que seguimos, con frecuencia a pesar de nuestros maestros. También ayuda escuchar con cuidado las preguntas del aprendiz para descubrir la clase de ayuda que requiere de nosotros.

KOHL, Herbert: "¿Quién está preparado para enseñar?", en Moisés Ladrón de Guevara: La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 17 (Biblioteca Pedagógica).

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Con la mirada de la infancia

(...) todos estamos aprendiendo y enseñando a leer en diferentes momentos de nuestras vidas. Ninguno de nosotros es siempre un maestro o siempre un aprendiz. De hecho, los niños nos enseñan a ver las cosas en forma diferente -una historia o una imagen- que ellos ven con más claridad que nosotros.

KOHL, Herbert: "¿Quién está preparado para enseñar?", en Moisés Ladrón de Guevara: La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 15 (Biblioteca Pedagógica).

Enseñar

El acto de enseñar es visto como un caudal de conocimientos que fluye desde lo alto hacia un recipiente vacío. El papel del estudiante consiste en recibir información; el del maestro, enviarla. Hay una clara distinción entre el que supone saber (y por consiguiente incapaz de equivocarse) y el otro, generalmente más joven, que supuestamente no sabe.

KOHL, Herbert: "¿Quién está preparado para enseñar?", en Moisés Ladrón de Guevara: La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 13 (Biblioteca Pedagógica).

La difícil ceremonia III

Ánfora para la fluidez implacable del origen
para la libertad de los cuerpos
yo te escribo sin nombre

así abro mi jaula de pájaros siniestros
así prefiguro la seguridad de las manos
así comprometo mi tiempo en tu tiempo
así me descubro entero en ti compacta

Éste es mi incendio de cauces y de cuencos
mi confusión de estaturas y edades

Tú eres la impenetrable la siempre nueva
la que dices a media voz tu movimiento

yo te escribo sin nombre     en alianza
con los fervientes de los ojos inmediatos

Tú elevas la densidad de las raíces
tú afirmas lo que otras niegan
tú eres la verdad de mis días
la espiral de mi comienzo

Tú eres la inaplazable
la mujer desnuda
yo te escribo sin nombre
en las ciudades brumosas
en los antemuros     en la piel
en las escaleras que no ascienden

Tú eres la que no se acaba de decir
en una noche de verano
la que viene del mar
la que me precede

la que en las tardes de lluvia
se acuesta en los campos
para que yo la ame

ARIDJIS, Homero: "La difícil ceremonia. IV", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, pp. 47-48, (La otra orilla).

martes, 11 de noviembre de 2014

Aún hay seres que pueden encontrarse II

más allá de sentirse y de tenerse
de la separación y el abrazo
de la desnudez y la semejanza
aún hay seres que pueden encontrarse

ARIDJIS, Homero: "La difícil ceremonia. III", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 46, (La otra orilla).

Aún hay seres que pueden encontrarse

contra la realidad de sabernos momentáneos
contra la finitud obligatoria del contacto
contra el vacío y la intemperie
que nos hace padecer todo universo
aún hay seres que pueden encontrarse

ARIDJIS, Homero: "La difícil ceremonia. III", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 47, (La otra orilla).

Palabras como cuerpos IX

A veces uno toca un cuerpo y lo despierta
por él pasamos la noche que se abre
la pulsación sensible de los brazos marinos

y como al mar lo amamos
como a un canto desnudo
como al solo verano

Le decimos luz como se dice ahora
le decimos ayer y otras partes

lo llenamos de cuerpos y de cuerpos
de gaviotas que son nuestras gaviotas

Lo vamos escalando punta a punta
con hoteles y cauces de memoria

Lo colmamos de nosotros y de alma
de collares de islas y de alma

Lo sentimos vivir y cotidiano
lo sentimos hermoso pero sombra

ARIDJIS, Homero: "A veces uno toca un cuerpo y lo despierta", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 40, (La otra orilla).

Polvo de ti en el suelo ensimismado

Polvo de ti en el suelo ensimismado
cuencos de ti hasta el fondo y por arriba
agua de ti me baña las palabras

Cópula de vulnerables y prosigue
números sin salida te denuncian
el sol la tarde el grito son un mismo ojo

Todo es agua en la noche compartida
Me descubro en tu antemuro como cuerpo
Emerges niebla     Yo los dedos adheridos     uno

Mujer preservas el trigo hasta el verano
Aglomeración de luz es la tiniebla
Hay mesura en tus fugas     me desplazo

Eres causal cuando te heredas
estás llena de afecciones y habitada
qué azul sereno agradecida

Antes de hablar ya tengo tu vestigio
claridad de seres     sacramentos tuyos
Déjame buscarte cuando pasas

Esto es el mundo     sumisión de arena
abrazo de cálida penuria
escribir en tus ojos hacia dentro

La mujer sonrisa doble lo ha sabido
Continua y ascendiendo la luz de la fatiga
Te inmensas por el campo     Ya no estás

ARIDJIS, Homero: "Polvo de ti en el suelo ensimismado", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 39, (La otra orilla).

Libélula

Otras criaturas tañen las olas bajo el mar
Aire de su aire mueve la gaviota
el soplo el verbo el yo soy esa muchacha
como los árboles etéreo

Nuevas existencias toman superficie
toman cuerpo en sus ojos     Los astros son pupilas

Siempre un poeta canta entre los muertos

ARIDJIS, Homero: "La perfecta dormida", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 37, (La otra orilla).

lunes, 10 de noviembre de 2014

Tu nombre repetido por las calles

Tu nombre repetido por las calles
Tu boca
Tu paso que no es nocturno ni de aurora
Tu voz
Sólo tu ser creciendo en las esquinas
Tu tiempo     tus alianzas
Ahora sentada en espiral
Después el humo

ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 33, (La otra orilla).

viernes, 7 de noviembre de 2014

Aprendizaje y lectura

Pienso que la lectura no es comparable con ningún otro medio de aprendizaje y de comunicación, ya que la lectura tiene su ritmo propio, gobernado por la voluntad del lector; la lectura, abre espacios de interrogación y de meditación y de examen crítico, en suma, de libertad; la lectura es una relación con nosotros mismos y no únicamente con el libro, con nuestro medio anterior a través del mundo que el libro nos abre.

CALVINO, Italo, citado por Moisés Ladrón de Guevara: "Prólogo", en La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 12 (Biblioteca Pedagógica).

La contraparte del acto de leer

El hilo conductor de un texto puede y debe hallarse durante el proceso mismo de la lectura, es decir, en el momento e el que se adquiere vida al ser descifrado. Al mismo tiempo, la sensibilidad estética y la inteligencia que le imprime el lector, con todo su contexto lingüístico cultura, histórico y personal es la contraparte del "acto lector".

LADRÓN de Guevara, Moisés: "Prólogo", en La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 11 (Biblioteca Pedagógica).

jueves, 6 de noviembre de 2014

Práctica de la lectura

Por lo general, se considera a la lectura asociada irremisiblemente a la escuela y no en pocas ocasiones a un mal necesario y torturante para alcanzar algún grado académico. Este hecho significativo convierte a la lectura en un obstáculo y en una especie de castigo, particularmente relevante en esta era de imágenes. El hábito de la lectura y el acercamiento a sus secretos nos llevarán no sólo a mejorar nuestra capacidad de comprensión, sino también a convertirla en una actividad imprescindible que nos otorga un auténtico placer, que puede llegar a transformarse en una verdadera pasión.



LADRÓN de Guevara, Moisés: "Prólogo", en La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 10 (Biblioteca Pedagógica).

La palabra escrita

En nuestros días, la importancia de la comunicación escrita es equiparable a la comunicación oral por su compleja estructura y su potencial ilimitado; sin embargo, la trascendencia de la palabra escrita es única por su capacidad de registro, su permanencia y sus posibilidades de difusión universal.

LADRÓN de Guevara, Moisés: "Prólogo", en La lectura, México, DGP-SEP/Ediciones El Caballito, p. 9 (Biblioteca Pedagógica).


martes, 4 de noviembre de 2014

Vuelve una vez más a ver

Vuelve una vez más a ver
la sombra en la pared
la hiedra oscura que se eleva
sólo para nombrarte
antes de sumergirte en aquello
que nombrándote te ha perdido

Vuelve hacia mí tu luz
la luz que en las ramas deja
un poco de amor en cada hoja
un ojo que te mira en cada brillo

Vuelve hacia mí tu luz
la luz que como un dilema
que como un creciente
mira y piensa al borde de tu cabeza
que se inclina

Mira que no te vi        viéndote a ti
más blanca y transparente
más alzada en todo lo que no yergue
para volar más que un ala

Mira mis árboles que sueñan rodeándote
de deseos que so almas
de almas que son brazos extediéndose
hacia el aire claro

Vuelve hacia mí tu luz
ya la estación se ha vuelto
una rosa desnuda como tú
un corazón solo en sus rayos

ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 32 (La otra orilla).

Te amo ahí contra el muro destruido

Te amo ahí contra el muro destruido
contra la ciudad y contra el sol y contra el viento
contra lo otro que yo amo y se ha quedado
como un guerrero entrampado en los recuerdos

Te amo contra tus ojos que se apagan
y sufren adentro esta superficie vana
y sospechan venganzas
y muertes por desolación o por fastidio

Te amo más allá de puertas y esquinas
de trenes que se han ido sin llevarnos
de amigos que se hundieron ascendiendo
ventanas periódicos y estrellas

Te amo contra la noche y el verano
contra la luz y tu semejanza silenciosa
contra el mar y septiembre y los labios que te expresan
contra el humo invencible de los muertos


ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, pp. 30-31 (La otra orilla).

Tercer poema de ausecia

Tú has escondido la luz en alguna parte
VICENTE HUIDOBRO

Tú has escondido la luz en alguna parte
y me niegas el retorno,
sé que esta oscuridad no es cierta
porque antes de mis manos volaban las luciérnagas,
y yo te buscaba
y tú eras tú
y éramos unos ojos
en un mismo lecho
y nadie de nosotros pensaba en el eclipse,
pero nos hicimos fríos y conocidos
y la noche se hizo inaccesible
para bajarla juntos.
Tú has escondido la luz en alguna parte,
la has plantado en otros ojos,
porque desde que ya no existes
nada de lo que está junto a mí amanece.

ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 23 (La otra orilla).

Tú la de siempre toda

Tú la de siempre toda
la que no a sujeta
a cápsula de tiempo
y lo mismo está
en el ayer que en el ahora
tú la única en su nombre
la que no tiene contacto con la luna
y su sexo gravita como una forma etérea
la que se difunde con manos invisibles
y ojos cumplidos
la que se sumerje en sí misma
para volver al mundo
con sus mitos jóvenes
la que va creando la vida con sus pasos


ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, p. 22 (La otra orilla).

Tentativa de escrutinio

Todo se nos ha ido:
la noche en que nos afirmamos
y tú me viste desde arriba
ciñendo tus rodillas
y yo miré la Vía Láctea
abajo de tus pechos.
La palabra anunciación
ahora se ha cumplido
y sólo nos queda el verbo retornar
en una inutilizable ausencia.
Todo se va:
el niño que mirábamos juntos
abrir sus ojos penetrantes
a la claridad del día
no es el mismo:
amplió sus huesos
y sus manos son más grandes.
Hasta nuestros dolores son irreversibles,
por ejemplo, ya no podemos sangrar
por nuestras separaciones
que permanecen como leves manchas en la memoria.
Todo se va:
el pan, las miradas, el terror,
nuestros objetos desconocidos
obedecen a una nueva presencia.
A veces veo que te desplazas
y cuando mis palabras te regresan, eres otra
y más encendida o más tenue es la luz.
Háblame ahora,
dime que soy ancho, inextinguible
y que tú eres inmensa,
porque siento que somos
más pequeños dentro de nosotros.

ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, pp. 21-22 (La otra orilla).