martes, 4 de noviembre de 2014

Tentativa de escrutinio

Todo se nos ha ido:
la noche en que nos afirmamos
y tú me viste desde arriba
ciñendo tus rodillas
y yo miré la Vía Láctea
abajo de tus pechos.
La palabra anunciación
ahora se ha cumplido
y sólo nos queda el verbo retornar
en una inutilizable ausencia.
Todo se va:
el niño que mirábamos juntos
abrir sus ojos penetrantes
a la claridad del día
no es el mismo:
amplió sus huesos
y sus manos son más grandes.
Hasta nuestros dolores son irreversibles,
por ejemplo, ya no podemos sangrar
por nuestras separaciones
que permanecen como leves manchas en la memoria.
Todo se va:
el pan, las miradas, el terror,
nuestros objetos desconocidos
obedecen a una nueva presencia.
A veces veo que te desplazas
y cuando mis palabras te regresan, eres otra
y más encendida o más tenue es la luz.
Háblame ahora,
dime que soy ancho, inextinguible
y que tú eres inmensa,
porque siento que somos
más pequeños dentro de nosotros.

ARIDJIS, Homero: "Anverso", en Obra poética (1960-1986), México, SEP-Joaquín Mortiz, 1987, pp. 21-22 (La otra orilla).

No hay comentarios:

Publicar un comentario