martes, 3 de diciembre de 2013

Cristianos corrompidos

El primer viernes de mayo comulgó torturado por la curiosidad. Más tarde le hizo la pregunta a Petronio, el enfermo sacristán que vivía en la torre y que según decían se alimentaba de murciélagos, y Petronio le constestó: "Es que hay cristianos corrompidos que hacen  sus cosas con las burras". José Arcadio Segundo siguió demostrando tanta curiosidad, pidió tantas explicaciones, que Petronio perdió la paciencia:

-Yo voy los mares en la noche -confesó-. Si prometes no decírselo a nadie, el otro martes te llevo.

GARCÍA Márquez, Gabriel: Cien años de soledad, España, Alfaguara, 2007, p. 216.

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