El primer viernes de mayo comulgó torturado por la curiosidad. Más tarde le hizo la pregunta a Petronio, el enfermo sacristán que vivía en la torre y que según decían se alimentaba de murciélagos, y Petronio le constestó: "Es que hay cristianos corrompidos que hacen sus cosas con las burras". José Arcadio Segundo siguió demostrando tanta curiosidad, pidió tantas explicaciones, que Petronio perdió la paciencia:
-Yo voy los mares en la noche -confesó-. Si prometes no decírselo a nadie, el otro martes te llevo.
GARCÍA Márquez, Gabriel: Cien años de soledad, España, Alfaguara, 2007, p. 216.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario